Lisboa desde sus miradores

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Seamos sinceros, ¿existe alguien al que no le guste contemplar un atardecer? Te proponemos un marco urbano donde ver de forma bucólica cómo el sol se marcha hasta un nuevo amanecer.

El exotismo del fado y la cercanía de nuestros vecinos hacen de Lisboa una parada casi obligada de nuestros viajes al extranjero. Los miradores son tomados como puntos de encuentro  de la misma forma que hace el viajero cuando explora una ciudad en búsqueda de un monumento icónico o una obra maestra del arte.

Mirador das Portas do Sol

El viajero que pasea por la explanada aledaña, el Mirador das Portas do Sol -lugar extraordinario por la panorámica cercana al Tajo- puede sentir que es un lugar poco cómodo si se transita en las horas centrales del día por el calor de algunas temporadas del año, por lo que la oferta de cafeterías y restaurantes hace más atractiva su visita, invitando al reposo a sus clientes y obsequiándoles con algo de sombra.

Mirador de Santa Lucía

En pleno barrio de Alfama, es uno de los reclamos de los turistas que viajan en el famoso tranvía 28 que recorre varios rincones históricos de la ciudad. Este miradouro ofrece una extensa panorámica de la orilla del Tajo, y allí la sombra de las parras y buganvillas aportan al viajero frescor en verano y recogimiento en invierno. El tránsito de turistas transmite la inquietud del que tiene prisa, como el licor que se toma de un trago. En conclusión, en este mirador echar una mirada  y tomar una fotografía suelen ser suficientes para los que visitan este punto de la ciudad.

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Una foto publicada por José Antonio Rojo (@jose_antonio_rojo) el

Mirador da Senhora do Monte

El Mirador da Senhora do Monte se encuentra en el barrio de Gracia y, del mismo modo que Alfama, se sitúa en la parte este de la ciudad. De ambiente pausado y juvenil, la panorámica que encontraremos en esta ocasión la protagonizan el  Castillo de San Jorge, el Elevador de Santa Justa, el Convento de Carmo, el barrio de Baixa y el otro lado de la ciudad, donde se encuentra el Barrio Alto. Se trata de uno de los miradores más completos e impresionantes de la capital. Estamos en un lugar ideal para respirar hondo y contemplar el atardecer mientras tomamos un café en la terraza de uno de sus quioscos, una opción clásica y muy económica. Los aires modernos que siempre inundan Lisboa sorprenden al viajero con novedades, una de las que asombran últimamente es la llegada de foodtrucks a la ciudad. Estos puestos motorizados de comida y bebida premian con limonadas, cócteles y fruta por uno o dos euros a aquel que asciende a pie las cuestas lisboetas y, por supuesto, también al viajero que llega a los miradores en tuctuc, triciclos motorizados que relacionamos más con los países asiáticos, aunque éstos llegan a Lisboa en su versión más moderna y colorida.   mirador-da-senhora-do-monte

Mirador de Gracia

Muy próximo al Mirador de Senhora do Monte se encuentra su versión de bolsillo, el Mirador de Gracia, oficialmente denominado Sophia de Mello Breyner Andresen, en honor a la poetisa. En esta balconada la panorámica es similar a la del mirador vecino y el ambiente es mucho más recogido e íntimo.

Mirador de Santa Catalina

Pero Lisboa no solo es Alfama y fado, o bacalao y tranvías. Esta ciudad también es nocturna y bohemia y, para combinar estos ingredientes con  la sensación de libertad que da observar una buena panorámica, no hay mejor exponente que el Mirador de Santa Catalina. Allí se dan cita estudiantes, turistas relajados y familias para despedirse del sol mientras se escucha el sonido de alguna guitarra improvisada. No nos engañemos, si has visitado antes Lisboa, también sabrás que los pequeños traficantes darán ese punto surreal a la visita, y es posible que alguno se apunte también a observar el atardecer en los miradores. Todos los días de la semana y durante todo el año, el Mirador de Santa Catalina vive un breve momento de unión y ebullición a ritmos ligeros de bossa nova. Como recompensa extra, nos llevaremos impresa en la retina la imagen del Puente del 25 de Abril junto al río Tajo y nos despediremos del lugar conquistados por esa iluminación única de Lisboa. Y es que por algo la llaman la ciudad de la luz.

Tchau for now Portugal. You’ve been amazing. ❤️#lisboa   Una foto publicada por Patrick (@pkelly85) el

 

 

Mirador de San Pedro de Alcántara

Acompañado de estatuas, jardines floreados y azulejos que dibujan un mapa con la panorámica del lugar, el Mirador de San Pedro de Alcántara es el niño mimado de la ciudad.  Compuesto por dos alturas, en el jardín superior se encuentra la zona arbolada donde ahora también reside temporalmente  alguna foodtruck y, en la inferior, el ambiente es mucho más silencioso y familiar que el que hemos dejado en Santa Catalina. La imagen que se nos muestra está formada por el Castillo de San Jorge, edificación del siglo V d.C. construido por los visigodos y ampliado por los árabes. En esta postal también podemos observar la Se (catedral) de la ciudad, así como el barrio de Alfama, el más antiguo de la capital y donde se encuentran los miradores de Gracia y Santa Lucía. El viajero que recorre Lisboa experimenta una montaña rusa, sabiendo que las pendientes forman parte de su encanto y de su personalidad. Y es que tras el esfuerzo de una gran subida existe el placer de comprender que el ser humano puede hacer cosas maravillosas, como edificar Lisboa y colmarla de miradores. 

 

#portugal #lisboa #miradourosanpedroalcantara #vista #mouette #castel #lestoitsdelisbonne #latergram   Una foto publicada por Ana Ïs (@ana._is) el

Un artículo de Kelu Robles

Instagram: kelurobles

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